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1.1.20

SAP

La niña no quiere jugar. Es viernes, al final del horario escolar le toca estar con su padre. Pasa el recreo de la comida sola en la esquina más lejana del patio, donde sabe que ni a los profesores ni a las monjas que cuidan y vigilan la convivencia en esa hora, se les va a ocurrir acercarse. Total, nunca pasa nada.

Durante la hora posterior a la comida, Mamen llora, habla con su amiga imaginaria, Carolina. Su único deseo es desaparecer , volverse invisible.

Mamen no entiende a su madre, se pasa los días estrujándola contra su pecho, repitiéndola cada dos por tres lo importante que es ella en su vida, que va a estar siempre ahí cuidándola, que es la mejor y llega el viernes y dice: tienes que ir con tu padre y Esa a pasar el fin de semana.

- Te lo vas a pasar muy bien. Hablaremos todos los días. Verás como enseguida estás aquí conmigo.
- No quiero ir
- Si vas a estar muy bien. Si tu padre te quiere. Te va a comprar muchas cosas que tiene mucho dinero.

Mamen no entiende nada. Diariamente, cada vez que tiene oportunidad, su madre, cuando habla con su abuela, tía, vecina o profesora solo escucha descalificaciones, insultos, falsedades acerca de su padre. Si es que no la quiere, nunca la llama, no cumple sus obligaciones de pago, que es un tal y un cual. Eso sí, nunca, nunca, que en eso tiene mucho cuidado, se lo dice directamente a Mamen. Se ocupa de hablar muy alto y de esta manera, permitir a Mamen estar al día de sus opiniones, críticas y descalificaciones. En todo caso, será la niña que escucha conversaciones de adultos. 

Mamen es un niña de once años, adorable, feúcha, a imagen de su padre. Desordenada, no le gusta estudiar ni esforzarse. La vida es para divertirse. No le gusta llamar la atención, prefiere el silencio y pasar desapercibida. Las maestras muestran predilección por ella precisamente por eso, nunca monta líos en clase, siempre se mantiene tranquila. En su colegio conviven en la misma clase, doce nacionalidades diferentes. Todos los alumnos con timbres de voz agudos y elevados. Les gusta utilizar a plena potencia su registro sonoro para ganarse la atención del resto. En ese caos de acentos y gritos, Mamen es un ángel, un problema menos para la maestra.

En el interior de Mamen ha crecido un desapego muy grande por su padre y por Esa, Cristina, su novia. Mujer guapa, más joven que su madre, sonriente y amable. Para ella no es sincera, además de ser culpable de llevarse a su padre.  

Odiar a su padre la acerca más a su madre, desea que ella la defienda y la permita evitar las visitas paternas. Se le hacen eternas. No quiere estar y cada minuto dura una década.

No le gusta esa casa, está ordenada, tiene normas, duele ensuciar, debe ir con cuidado para no hacer ruido, la cama que le ha comprado su padre es bonita y grande. Aún así siempre dirá que no le gusta. Lo peor de la casa paterna es el olor, huele a Esa, a su perfume hipnotizante, que atrae y  cautiva. 

Huele muy bien. Para Mamen, aunque le gusta, siempre dirá que huele mal. La espera a que llegue  ll lunes cuanto antes prolonga la sensación de eternidad cada fin de semana. Suerte que su madre le ha dado un amuleto para que se acuerde de ella y lo abrace como haría si estuvieran juntas.

Cuando peor lo pasa es en la época de exámenes, su padre la obliga a estudiar hasta asegurarse que domina el temario. Para ella, sentarse delante del cuaderno, es un castigo. Hace tiempo que tomó la decisión de no anotar nada en la agenda, así su padre no se enteraría y no la haría estudiar. El muy capullo está perfectamente informado por su tutora en el colegio, la madre Prudencia. Esa hijaputa con cara de uva pasa. Seguro que la tiene manía. 

El lunes por la noche adorna el interrogatorio materno respecto a su estancia en casa de su padre con todo tipo de detalles del gusto de su madre. Le cuenta lo mal que se lo han hecho pasar en el fin de semana. Su padre la ha tenido estudiando tres horas hasta saberse la lección, Mamen lo relata con un me castigó toda la tarde en mi habitación. Si han ido al cine y a cenar pizza, lo disfraza como una cena aburrida donde solo hablaban los adultos ente sí, excluyéndola. Omite que la película fue elegida por ella. Olvida también que la pizza estaba muy buena y que Cristina le dedicó toda la cena escuchando activamente sus breves comentarios.  

Cristina es solo Esa. Su padre un abusador que no merece vivir. Sabe que al final, todo su comportamiento tendrá recompensa, su madre le permitirá quedarse con ella y evitarle el suplicio de volver con su padre y Esa.

Echa de menos a su padre, así lo dice en el colegio cuando le preguntan los maestros. Queda muy bien. El día que su tutora planeó una cita con su padre, huyó, no le quiere ni ver. Le odia. No sabe por qué.

Se queda con su madre durante años, su padre no existe. Olvidarle ayuda a borrar el dolor.

Su padre la escribe sin recibir respuesta. Desea invitarla a merendar, le esquiva. La espera a la puerta del colegio, ella sale por otra. Finalmente desiste, tiene derecho a no sufrir, a vivir, a no desear morirse cada vez que su hija le hace un desplante. Ya se le pasará, ya volverá.

Pasan los años, pasa la vida. No vuelve.

Mamen no recuerda por qué odia a su padre. Ella no le quiere, le ha olvidado. Quiere tener un padre, pero no a Ese que vive con Esa.

SAP (Síndrome Alineación Parental) es un conjunto de síntomas que son consecuencia del uso de diferentes estrategias por parte de un progenitor, en las que ejerce influencia en el pensamiento de los hijos con la intención de destruir la relación con el otro progenitor.