10.10.20

Raquel vive en el suelo

 


Raquel es de ir con la cabeza bien alta, orgullosa de su trabajo, de su talento y de su vida en general. La vida periódicamente la puso a prueba, la pérdida de un hijo, una enfermedad, una mudanza especialmente caótica, inversiones inmobiliarias y financieras fallidas, pérdidas patrimoniales, mis meses de desempleo, desencuentros en el trabajo, roces de convivencia y para colmo, socia abonada del Atleti. Pasión por los colores de su equipo que en contadas ocasiones le devuelve alguna alegría en forma de títulos.

Por lo general sale victoriosa en la vida, tiene suerte conmigo, su marido, con nuestra familia, su trabajo que la apasiona y sus incondicionales amigas que la adoran. 

Últimamente desliza su mirada por el suelo, desenredando con su imaginación el cruce de líneas dibujado en las baldosas de la acera. Durante semanas ha descubierto la vida que existe a sus pies, las hormigas, las cucarachas que le dan mucho asco, lo sucio que está el suelo de la calle alfombrado de colillas, papeles y las hojas de los árboles en este inicio del otoño. Con la lluvia propia de la estación, todos esos desperdicios tirados transforman el piso en una pista de patinaje. 

¿Ha encontrado el suelo? O ¿Es el suelo el que ha encontrado su mirada? Todo empezó tras la confirmación de sus sospechas. Lleva meses luchando por su equipo, para ella lo más importante son sus compañeros, su equipo, por encima del lema de su empresa. Raquel lo vive, cree firmemente en la fortaleza del grupo humano. Lo demuestra a diario y por ello sus compañeros la veneran. La empresa repite continuamente, sin alma ni credibilidad, su eslogan corporativo “tu equipo” del que hace bandera en la sociedad en un mensaje al que falta vida y credibilidad.

Sus socios en la empresa han decidido modificar el reparto de áreas geográficas exclusivas para los equipos comerciales. Durante semanas Raquel ha intentado demostrar con razones y emociones que la nueva métrica para definir el reparto no es justa, en lugar de valorar el esfuerzo y el desempeño del trabajo, valora aspectos cualitativos ajenos a la capacidad de venta, consideran datos estadísticos aliñados por criterios personales sin pasar por el filtro de la realidad ni por la experiencia profesional. Un invento creado por la mente de un matemático sin conocimientos de la vida ni del negocio. El modelo asigna el reparto favoreciendo a los varones blancos a los que reservan los barrios más pudientes valorando por encima de su capacidad de venta la imagen personal que ofrecen con sus trajes de seiscientos euros muy acorde con el ambiente del barrio. Buenas vendedoras quedan apartadas de las áreas mas rentables. La mejor vendedora de su equipo es la que menos formación previa aporta y lo compensa con creces tirando de simpatía, empatía y cercanía con los clientes. Tiene modales propios de barrios obreros, lachoni la llaman sus compañeros, vincula a los clientes con mayor eficacia que nadie en la compañía, siempre dispuesta a encontrar una solución para cada cliente, les defiende con pasión y ellos lo saben. Por eso la quieren. Sus resultados la avalan, los últimos cinco años ha sido la mejor vendedora de la empresa. 

Finalmente el resultado en el reparto gracias al nuevo sistema favorece a unos frente a otros. Raquel interpreta que selecciona razones de género o de raza, discriminando a los excluidos sin considerar su desempeño previo. 

Su equipo está compuesto mayoritariamente por personas excluidas de los grupos privilegiados por el modelo. 

Hace unos días, la realidad pasó por encima de ella y su gente. Se sintieron abandonadas, tratadas con injusticia y sin razones lógicas que les explicara el por qué. 

Por primera vez en su vida profesional, su equipo sale perjudicado, siente que les castigan después de haber trabajado como nunca, demostrando un ánimo por encima de la difícil época actual y después de conseguir los mejores resultados de ventas de su historia. Son valorados mal gracias a su imagen modesta. 

Durante estas semanas de lucha Raquel se ha ido desgastando, luchar contra la soberbia mayoritaria entre sus socios que desprecian el posible problema, agota a cualquiera, incluso a ella, tan luchadora y tan fiel. Terminó siendo consciente de que la decisión estaba tomada previamente, sólo han creado un relato chapucero para justificar su decisión. Sus socios cuentan a su favor con el miedo de las trabajadoras a perder su puesto de trabajo, utilizan el señalar a unos frente a otros. Crean un ejército de machos beta que apoyan, defienden y custodian a los jefes con la esperanza de convertirse algún día en macho alfa. Un comportamiento propio de las manadas de simios replicado al extremo por las sectas fanáticas. ¿Su empresa del alma se fanatiza?. 

Raquel, ahora vive en el suelo, ha vivido los tres estados degradantes de la ilusión, el enfado que encendió la mecha de la rabia en su mirada, acentuó su lucha por la injusticia y la empujó a bregar hasta el último día. Siempre fue una luchadora. La indignación, que es la antesala de la desidia, del descrédito y del desánimo. Un estado peligroso para alguien con tanta valía profesional y personal, temo que gire sus habilidades hacia conflictos poco convenientes para ella. La veo muy jodida. Me da miedo que explote su fuerte temperamento. Y por último, la frustración, que marca el grado de descrédito máximo, perdiendo la fe en su empresa. Esa que ayudó a crear y ha levantado con su esfuerzo y empuje durante años.

Ha encontrado en el suelo un aliado. Se siente pisoteada. No sé qué hacer por ella. Siempre ha sido la fuerte, la animosa, la voluntariosa, el pilar de nuestras vidas. ¡La han hundido, cabrones!. Me voy con ella al suelo, sucio, mojado y pisoteado, al menos, estaremos juntos. Sin Raquel no tiene sentido mi vida, prefiero vivir con ella en la alfombra antes que vigilar desde arriba para que nadie la pise. 

Solo Raquel sabe cómo cambiar el enfado, la indignación y la frustración por lucha, reinvención y éxito. Estoy seguro de que volverá con fuerza, recuperará el brillo asesino en sus ojos, cogerá lo que es suyo y a los ojos de los demás, habrá superado su duelo. 

Sus socios no la conocen. Yo sé que la han perdido. Le duele el alma con ese tipo de dolor con el que su aprende a vivir sin llegar nunca a curarse. Es lo que tiene la infidelidad, termina en convivencia fría o en divorcio. 

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